Ejemplos

“Me ahogo, no sé qué me pasa y no sé dónde voy.”

Punto de partida
Hace tres meses que Elías, harto de presiones, ha dejado el trabajo. Además, Elías no se siente cómodo con muchos de sus amigos, tiene una relación muy problemática con su ex-pareja y no le gusta la casa donde vive. Con cuarenta años recién cumplidos, Elías busca en el Coaching una luz que le devuelva la ilusión. “Quiero encontrar la vocación de mi vida y levantarme cada mañana con una sonrisa”.

Primera sesión
Iniciamos la primera sesión profundizando sobre aquellas cosas que le devolverían la ilusión. Elías reconoce que si se volviera a enamorar se sentiría más animado pues “todo lo vería menos difícil y tendría alguien por quien luchar”. Le pregunto a Elías qué siente en esos momentos y admite que cuando se enamora entra en contacto con su verdadera identidad y nota que está menos influenciado por lo que ocurre a su alrededor.

Le pido a Elías que haga una descripción de esa identidad con la que se siente mejor y más libre. Y descubre tres valores que le dan contenido: Libertad, Honestidad y Solidaridad. Le animo a que compare su situación actual con respecto a estos valores y me afirma que no hay ningún área de su vida donde estén presentes.

A continuación le propongo a Elías que identifique un área donde le gustaría incorporar de inmediato alguno de estos valores. Al final de la sesión, Elías se compromete a incorporar la Solidaridad en el área laboral y la Honestidad en el entorno social. Y acaba la sesión con una sonrisa en su cara.

Desarrollo del caoching
Es obvio que Elías invirtió más de una sesión en llenar su vida de ilusión y levantarse cada mañana con una sonrisa.

Bastaron quince sesiones más. Es decir, en sólo cuatro meses de Coaching Elías encontró la vocación de su vida, solucionó los problemas con su círculo de amigos, aclaró las diferencias con su antigua pareja y empezó a disfrutar de un hogar confortable.

¿Milagro? No. Elías consiguió el cambio que anhelaba pues cumplió con tres principios básicos del Coaching:
- Tenía ganas de cambiar y quería “ir hacia” aunque no tenía muy claro cuál era el final del trayecto ni cómo había que recorrerlo.
- Fue muy honesto con sus sentimientos.
- Invirtió tiempo y dinero en su proceso.

Hoy, gracias al Coaching, Elías es una persona que sabe quién es, qué es lo que quiere y hacia donde se dirige. Y, lo más importante, ha aprendido a resolver por sí mismo cualquier situación conflictiva que se le presente. Palabra de coach.

Lecciones de Coaching
“Siempre estamos en transición ”. Thomas J. Leonard

En los procesos de transición, como el de Elías, una persona sufre transformaciones profundas que le llevan a romper con sus limitaciones y vivencias del pasado para empezar una vida más íntegra y equilibrada.

Estos procesos suelen ser largos y cargados de tensión. Y si los analizamos en profundidad nos damos cuenta que son resultado de la acumulación de pequeños cambios que se han demorado. A modo de “cuentas pendientes” que, a medida que pasa el tiempo, cuesta cada vez más liquidar.

Si fuéramos capaces de “pagar al contado” cada uno de esos cambios y afrontarlos a medida que aparecen, nuestra vida sería mucho más fácil. Se trata de entender que estamos en permanente transición y que lo importante no es cambiar sino, efectivamente, incorporar el cambio a nuestro día a día.

El Coaching nos ayuda precisamente a eso: a ser mucho más conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor y a tomar responsabilidad sobre nuestra vida.

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