Ejemplos

2º ejemplo: “Tengo un tono de voz muy suave y me da mucha vergüenza hablar con desconocidos”

Punto de partida
Sandra es una mujer inglesa de mediana edad, casada y con dos hijos que, aparentemente, tiene una vida próspera. Sin embargo, ella se siente infeliz porque se avergüenza de su tono de voz, bajo y tenue, que le impide hablar en reuniones o ante un público desconocido. Sandra siente que su vida social es nula y acude al Coaching para mejorarla y para “sentirme mejor conmigo misma y con mi voz.”

Primera sesión
Tras definir el objetivo, exploramos los momentos en que se produce esa situación. Descubrimos que Sandra se siente incómoda cuando tiene que hablar con personas poco conocidas. Y que la causa de esa incomodidad no es tanto el tono de su voz como el acento que utiliza. “Mis padres –explica Sandra- son de un pueblo del norte y hablan con un acento muy cerrado que nadie entiende en la capital. Desde que llegué a esta ciudad hace quince años tuve miedo a ser rechazada por mi deje norteño y no hablaba con desconocidos. Poco a poco empecé a comunicarme utilizando un tono suave para no levantar sospechas. Y así he seguido hasta hoy.”

Sandra, por tanto, no es que tenga un tono de voz bajo sino que lo ha desarrollado para que nadie descubriera su lugar de origen. Una vez descubierto el verdadero síntoma del problema, dedicamos el resto de la sesión a evaluar su entonación norteña. Comprobamos que en quince años en la ciudad ya no le quedan restos de su acento original y que, por tanto, no hay ninguna razón para que la rechacen por ese motivo. Finalizamos la sesión y acordamos una serie de acciones en las que Sandra se comprometerá a hablar utilizando un tono de voz más firme. “Empezaré el próximo miércoles en la reunión semanal del club.”

Lecciones de Coaching
“Puede que logre hacerte inteligente, pero la mente no reúne las condiciones necesarias para hacerte feliz”, Deepak Chopra

A lo largo de nuestra vida aprendemos a utilizar nuestra mente para evitar experiencias desagradables. En lugar de ejercitarnos en disfrutar del presente, nos enfocamos en un pasado lleno de creencias, juicios y enseñanzas que hemos adquirido de forma inconsciente.

Son pensamientos que no nos pertenecen pero que llevan tanto tiempo con nosotros que los adoptamos y los hacemos propios. En realidad, esos pensamientos nos impiden entrar en contacto con nuestro verdadero yo y condicionan nuestra felicidad futura.

Gracias al Coaching podemos contemplar nuestro interior, tomar consciencia de nuestra verdadera identidad y reconocer nuestro potencial. Sin filtros. Sin presiones externas.

De la mano del coach, las personas pueden superar las limitaciones de su mente, y tomar las acciones necesarias para alcanzar una mayor paz interior.

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